La cinta blanca

Título V.O.: Das weisse band
Año de producción: 2009
Distribuidora: Golem
Género: Drama
Clasificación: No recomendado menores de 13 años
Estreno: 15 de enero de 2010
Director: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke
Fotografía: Christian Berger
Intérpretes: Ulrich Tukur (El barón), Burghart Klaussner (El Pastor protestante), Steffi Kühnert (La esposa del Pastor), Christian Friedel (Profesor del colegio), Leonie Benesch (Eva), Ursina Lardi (La baronesa), Michael Kranz (El profesor en casa)

Sinopsis

Alemania, 1913. Un pueblecito protestante del norte continúa con su vida cotidiana poco antes de que la I Guerra Mundial sacuda a todo el continente. El barón, el encargado, el médico, la comadrona, los granjeros..., todos tienen una historia detrás y un vínculo en común: la pertenencia de sus hijos al coro del colegio y la iglesia. Una serie de extraños acontecimientos comienzan a perturbar la tranquilidad de los habitantes, mientras los pequeños son educados en valores cada vez más absolutos.

La ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2009 es una inquietante reflexión en blanco y negro sobre los orígenes del fascismo. Dirigida y escrita por el polémico realizador alemán Michael Haneke, "La cinta blanca" transcurre en un pueblo alemán que, en 1913, comienza a vivir extraños sucesos con la apariencia de castigos rituales. El director de "La pianista" y "Funny games" sigue la historia de los niños que cantan en los coros, así como la extrema rectitud de los valores en los que son educados. Pero, ¿hay algún culpable detrás de todo ello? Haneke habla de los ideales impuestos y la educación, todo ello siguiendo dos constantes en su filmografía: la violencia y la culpabilidad.

El elenco, bastante coral, ha sido elegido en función del parecido de los actores con las fotografías de la época. Entre los afortunados, Susanne Lothar (El lector), Ulrich Tukur (Edén al Oeste), Josef Bierbichler (The Bone Man) y Steffi Kühnert (En el séptimo cielo). "La cinta blanca" logró el premio FIPRESCI, también en Cannes 2009, y tres galardones en los Premios del Cine Europeo: mejor película, mejor director y mejor guión. Además, ha ganado el Globo de Oro a la mejor película extranjera y ha sido premiada en San Sebastián.

Crítica

En la asfixia de una sociedad enferma y devaluada a costa del desgaste de la infamia, callan los adultos y los niños de "La cinta blanca", en un espectáculo dantesco de represión, ira incontenible, rencor y frustración perpetua. Los grimosos inquilinos del último prodigio cinematográfico de Haneke, son primos de los dos malnacidos asalta chalets de "Funny games", o del psicópata clandestino que grababa la perpleja y asustada vulnerabilidad de Danielle Auteuil y Juliette Binoche en "Caché". Nuevamente esgrimiendo un catálogo portentoso de sutilezas, un magisterio de la sugestión al alcance de casi nadie, el cineasta austriaco radiografía el esqueleto putrefacto de la sociedad alemana de preguerra, del modelo social y educativo que alimentó las brasas de una insólita tolerancia al totalitarismo, a golpes de vara, de desprecios y castigos inmisericordes.

"La cinta blanca" es una película de tempo lento; y sin embargo es absolutamente envolvente, del primer al último plano; nos duele en lo más hondo habitar en su inenarrable crueldad subterránea, pero una vez dentro no queremos abandonarla, porque somos conscientes de cuán difícil será encontrar en años un pedazo de cine que diseccione con tan espeluznante lucidez los rincones más oscuros del alma humana, aquellos que supuran pus y alumbran bestias y fantasmas, en el mismísimo umbral de la cordura. Al calor de un prodigioso equilibrio rítmico, lo nuevo de Haneke desmenuza su inapelable terror coral, en una película microcosmos que florece entre semillas de maldad venidera e inevitable.

Haneke habla de las aguas aquellas que trajeron estos lodos, en la Alemania pre-nazi, sí, pero también en otras muchas desgraciadamente incontables, porque su monumental película es un el espejo atroz de las raíces en las que germina el odio, la violencia del desencanto, y la inhumanidad ante el panorama de los ideales torcidos, del pensamiento único, de los dogmas de fe sociales y políticos en una olla a presión de moralismo tóxico que brilla con inenarrable luz en la elocuencia de un blanco y negro´dreyeriano´ que te pasa por encima como un tren de mercancías.

Cine de ése elocuente que plantea mil preguntas incómodas sin tomarnos por idiotas incluyendo las respuestas en el pack, "La cinta blanca" es una de las mejores películas estrenadas en nuestros cines en los últimos, muchos, años. Verla te deja muy tocado, te la llevas a casa y la rumias del derecho y del revés, y bajo la rotundidad aterradora del impagable discurso la memoria recrea durante muchos días las imágenes devastadoras y maravillosas a un tiempo de una película que apunta maneras de imperecedera.